20 de diciembre de 2011

Una tarde de amigas!

(Bombones Suchard. Para el proyecto Bopki)



Fue una reunión imporvisada...



Hacía siglos que no tomaban un café juntas,



demasiado trabajo y poco tiempo libre....






Sin esperarlo, se encontraron a la salida de aquel portal.



Y sin dudarlo un segundo cruzaron al bar de siempre.






Porque siempre estaba ahí...



esperando volver verlas a todas reunidas.






Café y bombones!!



Y mil risas entre amigas.






Esas amigas que siempre están cuando se necesitan,



incluso sin avisar.

7 de diciembre de 2011

(foto de internet)


Mariposas en el estomago cuando al verte aparecer,
y aún no conozco tu nombre.
Tan sólo una mirada me hizo caer en una red invisible...
Y siento que por un instante,
las ciatrices del pasado desaparecen.
Y sonrio...como hacía tiempo no sonreía.
No dejas de mirar mientras tomas tu café, y juegas con tu reloj en tus delicadas manos...
A mi alrededor se preguntan...¿qué está pasando?
Ni yo misma tengo esa respuesta, tal vez nunca la encuentre.
¿Olvido? Tal vez.
¿Algo nuevo? Tal vez.
¿Futuro? Tal vez...
Tantas sensaciones nuevas, sin saber de dónde ni por qué aparecen.
Y al abrirse la puerta, sales...
no sin antes mirar atrás y regalarme una nueva sonrisa...
- Hasta mañana.- Dices al salir.
Y yo... ayer me enamoré de un pianista en un cafe a las afueras de París.

23 de noviembre de 2011

Hasta cuando??

Pasaron días, semanas, meses... tal vez años.
El tiempo necesario hasta darse cuenta de lo que realmente necesitaba.

No había sido el momento adecuado,
y por mucho que se esforzaron,
debía acabar.

Las cosas no siempre son como deseamos.
Y por mucho deseo que existía,
no fue suficiente.

Los besos, ya no daban el mismo calor que tiempo atrás.
Las caricias, ya no erizaban la piel.
¿Estaba apagada la llama?



Por eso hizo las maletas.

Sus caminos debían seguir,
pero no juntos.

Esta vez no hubo lágrimas en su amargo adiós.
Ni tan siquiera un beso de despedida.

La promesa de un próximo reencuentro...
sin fecha en el calendario,
no fue suficiente para dibujar una sonrisa.

Y un silencio hizo el resto.
Ensordeciendo así,
las paredes que tantas veces
fueron testigo de sus encuentros,
de su pasión, sus complices miradas
y susurros ahora dormidos.